jueves, 28 de agosto de 2014

Renacimiento

Grotescos parecen estos cavernícolas atrincherados en la sala de un museo. Como la envuelta transparente de un caramelo es la cera fundida y vertida sobre la piel entre risas, no quieren dejar rastro; van consumiendo velas buscando la luz perfecta, moviendo cuadros y bailando con figuras, completamente embrutecidos, ajenos ya a la idea inicial y listos para la rendición.
Al día siguiente el museo esta cerrado. En un pequeño espacio de local, la prensa habla de la muerte por sobredosis de dos seres adictos a una sustancia que llaman belleza.


Merendero

Sedosa condición. Como si sucediese en los alrededores de un patio, pero nunca en el patio mismo. Como una ilusión que no cambia pero altera lo que la rodea.
Una serie de invocaciones sin adornos, un fragmento desabrochado de leyes universales
sujeta una cabeza
desprende otra
ruedan con el viento hojas caducas
iluminadas con el brillo
el reflejo
de una luz perenne.
Los colores del otoño son sabana de descansos latentes.


martes, 26 de agosto de 2014

Nubes en el cielo

Lo que sabemos, como indicando una leve guía, una mínima orientación.
Pasos hacia el misterio; hacia no saber, hacia perderse y encontrarse en un vapor de revuelo, donde las palabras hierven y se desvanecen incapaces de convivir con la mirada. El grito que seca la garganta y la boca húmeda, silente, rendida.
Todo el oropel y el barroquismo, los arabescos, todo el adorno del enfrentamiento brilla.
Donde nadie puede ver.

La sima

Te vas. Te vas y no pretendes volver, no finjas que quizás lo hagas. Hazme el amor, deséame la muerte. No es una despedida. No es un reencuentro. No es una esperanza. Quiero que te partas las uñas contra mi piel y dolerte unos días, quiero que sepas que no puedes hacerme daño. Quiero que marques mi piel y sepas que ese será el único rastro de ti que quedará, que sepas que se desvanece mientras te alejas y que en poco tiempo nada quedará.
Voy a ayudarte en tu nueva huida.
Voy a hacerte sentir que nada te espera para que jamás te amenace el retorno.


sábado, 23 de agosto de 2014

Estivalias

Frescos rayos de sol modelados por los huecos de las persianas anuncian un nuevo amanecer; líneas osadas graban en la piel dormida de los guerreros una nueva constelación y la curiosidad les despierta.
Ahora científicos se revuelven e intentan descifrar el nuevo misterio sabiendo que no lo conseguirán, la propia piel les atrapa y el pegajoso aroma a miel les impide alejarse, prohibe la distancia y la perspectiva.
Y saben que no lo conseguirán pero siguen buscando, se sumergen frenéticos buscando esa concrección, una definición del suceso; es así como se liberan, etéreos, de los rayos de sol, del amanecer, de la propia idea de vida y construyen un nuevo mapa efímero sin tiempo ni distancias, un universo nuevo cada nuevo día.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Continuidad del viento

Vistazo al vuelo y miradas que se cruzan. 
El beso que recuerdas, redentor. El beso futuro, el esperado.
En el beso presente desaparece el tiempo y la trama de instantes se alinea y prende brillos por toda la estancia; labios que son luz, solo para ver la mirada desconocida. Siempre lo es. Siempre el flujo tiene un nuevo matiz, un leve cambio de cadencia. 
El orfebre, el pobre orfebre, lo es porque no le queda mas que pulir y tallar para disfrutar nuevos detalles.
Los amantes disfrutan nuevas maravillas en bruto en cada acometida, en cada encuentro pactado.
Los amantes distinguen su nombre en el aroma y la piel, siempre en singular, pieza única e irrepetible, es el lienzo de sus declaraciones, tan sucias como honestas.
Princesas y príncipes sin más corona que el halo de su calor ganan nuevos reinos cada noche mientras el orfebre, con la mirada gastada, ajusta la lupa para tallar un nuevo vértice.


lunes, 18 de agosto de 2014

Ahogados

Un silencio.
Muslos marmóreos chocan febriles
felices
figuras envueltas, rostro sin ojos
asombro.
De la piel fluye a las entrañas de la piel aroma atrapado en las puntas de los dedos que escriben una fábula sobre ahogados, voluntarios seguidores de sirenas y lo dulce del prescindir, del carecer de necesidades libera notas titilantes como melodías de una orquesta oculta.
Estremece.
Aturde.
Nadie sabe ya a que cuerpo corresponde cada partícula.


Rendiciones #89

El monstruo en el que te has convertido en mis mejores pesadillas
el que me hace la violencia sin pausa
el que derrumba las puertas sin llamar.
La carne que vuelves solo carne, sin conciencia ni piedad
la que tiembla por la mañana
la que te espera para agonizar.



El humo de los días

Hacía tiempo.
Han pasado casi dos meses y aquí estamos de nuevo, pero para qué hablar de días o minutos. Somos perros del segundo, de paralizar el flujo de burbujas en la cerveza recién tirada cuando nos sentenciamos. Del tiempo solo importa el recuerdo; un recuerdo, para ser exactos. Pero para que vamos a hablar de el, ambos lo tenemos presente.
Somos perros del ahora y no tenemos que desprendernos del collar; estamos a distancia de mordisco.
Vámonos, despidámonos por si no conseguimos volver.
Pase lo que pase nadie recordará que esta noche estuvimos aquí.




domingo, 17 de agosto de 2014

De cisnes

Manual de uso sin puntos marcados, la traviesa que sujeta razón y piel pura; puente destruido abre carretera y neuronas enloquecidas en la punta de la lengua, prolongada caída.
Vértigo escrito con labios sobre mármol
y la plaza movilizada
columnata en llamas
no es auxilio lo que pide el arco de la espalda
las bestias cuando se aman lo hacen con compasión.