Desististe de tu fuerza
por sentir que alguien te protege.
Es tu sepulcro esa misma ceniza
sobre la que antes te elevabas
y por mucho que sonrias
no puedes tapar esa mirada,
esa mirada anclada al minuto
que soborna tus emociones
y vendes con satisfaccion tu brillo
a una mano que te cubre
te tapa
la mano que te libera de los miedos
que solo sientes bajo ella.
Decidiste el otoño
que caduca tu mirada.

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