Renegar de la codicia es una jugada ambiciosa.
Le dijo.
Y no es que le gustasen los enigmas
ni siquiera tocar las pelotas
pero cuando le faltaba lucidez buscaba contradicciones hasta en las mismas palabras que aseguraba eran mentira.
La Magia del espacio en blanco
bla bla bla
la diferencia de tono entre boli azul o negro
bla bla bla.
Practicaba la sonrisa ante el espejo, decía que para que al relajar los músculos la expresión de indiferencia fuese mas pura. Y allí se sentaba, en algún banco aparecido en medio del vagabundeo, a ver cosas que conseguía no recordar.
El cómico mas puro es que no se queda a escuchar las risas de la punchline.
La vida sentimental es el running gag que nos sostiene.
No te quise, solo eras mi MacGuffin.
Anotaba.
Y como cualquier ateo deseaba creer que Dios existe y le odia, y que el castigo es la indiferencia.

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