miércoles, 18 de junio de 2014

Silente

Una punta de alambre al rojo vivo, la señal de que la vida real había vuelto para quedarse.
La trinidad de juventud, amor y muerte, la falsa fe, las iglesias de ediciones baratas y páginas manoseadas.
La tumba de hormigón. La felicidad rebosando de los contenedores. Un número primo sobre tu cabeza.
La epifanía de la locura y el voltaje, la estática condensada y el brillo del canto de un pájaro que no es un ruiseñor, pero si lo decides no tienes porque escucharlo y es un ruiseñor.
Lametones en las gruesas cadenas de la libertad.
Sexo verbal en los muros.
Fotos de interiores cubriendo las ventanas.




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