-Hay otra mañana del día de hoy, otro café, otro saludo al sol.
Y si lo dice se hace cierto
intentan matarle la ilusión pero se hace pedazos y se multiplica
un perímetro de incontables reflejos.
Le gustan las luciérnagas. Ella también es un polífago luminoso, una dinamo de recuerdos, y su memorabilia llena estantes de buen coleccionista
el vacío mejor tallado en una vitrina de cristales rotos.
Le gustan las sonrisas. Ella es el Chesire en el que desapareces y reapareces limpio, con ganas de enfangarte chapoteando sin compromiso.
La otra mañana del día de hoy ella se despierta y te saluda desde su ventana y nunca llegas a saberlo.

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