jueves, 23 de octubre de 2014

Vocativo

Llámame, Medusa,
para que pueda fingir desdén por tu brillo.
Éramos hermosos desconocidos trabados en un cuarto diminuto,
batallando hasta terminar el oxígeno,
una vanguardia muerta riéndose de su propio desatino.

Siempre supimos que terminaríamos hablando del pasado
escribiendo en los mensajes palabras como ceniza y café
siempre creímos que sabríamos degustar la crueldad que teníamos pactada.



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