lunes, 29 de octubre de 2012
Cerillas
Era un cuarto compartido en el que apenas entrabamos bajo la noche y rendidos, un cuarto que apenas pisabamos sin excusa. Un cuarto de decoracion escasa, vacia de significado, solo golpes de color y bolas de pelusa escondidas en la oscuridad. Era un cuarto al que llegabamos sin querer llegar, un escondrijo sin cuentas atras ni carreras ni sonrisas, un cuarto donde el juego llegaba muerto y los niños huian a por la merienda. Un cuarto con ventana, pero escondidos de la luz. Un cuarto como otro cualquiera, pero no. Porque era el cuarto que teniamos y no lo construia el ladrillo, era el cuarto que teniamos y el tuyo no puede ser igual.
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