Miradnos con desprecio; perros salvajes que no os morderán
no os concederemos la virtud de la rabia.
Jugaremos en cualquier vertedero destrozando nuestras almas puras con bocados a traición, correteando y gruñendo con amor de bestias; desatados del paradigma, de la ortodoxia y de la necesidad de revolución, caníbales de mandíbula alicatada nos amamos sin compasión.
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